Pepe está cansado. Lo único que le queda es revisar bien la cuenta y averiguar si le queda algunos bolívares como para una cerveza...
No sabe si seguir adelante, o entrar a la licorería a refrescarse un poco de esa calurosa tarde de verano... Pero se da cuenta que su mujer lo gastó todo. - Bah! - pensó... - siempre es lo mismo... - pero había que alimentar también a sus dos gato, el canario y la morrocoya de la nieta.
Ni modo, siguió adelante contemplando en su camino la vitrina dónde se asomaba tímidamente un ron añejo pampero...
La foto contada: Revisando la cuenta
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